—¿Dónde está Mami?—le pregunto a Loro, que tiene la boca llena de semillas de calabaza. Él señala al baño sin hablar porque tiene la boca llena. Es la única manera de mantenerlo callado.

—¿Quedan tostadas?—le pregunto, cuando veo el bolso de pan vacío sobre la mesa.

—Mami dijo que solo quedaban dos y que tendríamos que compartir. Yo le dije que me comería las pepitas de calabaza y así las tostadas son para Acuarela y para ti.

—Gracias—le dije. Mi hermano Loro habla demasiado pero tiene un corazón bondadoso.

—De nada. Hay que celebrar que estamos de vacaciones—me responde, haciendo comillas con sus dedos cuando pronuncia la palabra vacaciones en clara señal de sarcasmo. Además de tener un corazón bondadoso es un genio del sarcasmo.

Una peste bárbara invade la cocina y puedo ver a Acuarela, que pinta y pinta sobre una...

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