La discusión sobre los rituales de fundación es antigua y vigente como “tradición nacional”; los historiadores clásicos dejaron amplios testimonios basados en los ejemplos griegos y romanos. Los europeos del XVI precisaron una explicación justificatoria.

El libro de Patricia Seed analiza cuidadosamente y con documentación amplia las pautas del establecimiento de diferentes sociedades europeas en América. Diferencia criterios; sostiene que los españoles determinaban su conquista a partir de la palabra (el Requerimiento), los ingleses mediante objetos físicos (tierra cultivada), los portugueses de acuerdo a pautas astronómicas, los franceses a partir de gestos, y los holandeses gracias a descripciones que permitían el diseño de relaciones comerciales. Cada uno de los capítulos del libro exhibe una rigurosa documentación y rastrea incluso los orígenes clásicos (e islámicos, en el caso español) de tales prácticas, proponiendo diversas adaptaciones y reacciones frente al “patrón romano”, asimilado de distinta manera por diferentes sociedades europeas.

La lectura obliga a la discusión; la principal es sobre la diferenciación entre los distintos métodos de colonización; mientras los ibéricos (en diferente medida, españoles y portugueses) buscaron establecerse en América dentro de las sociedades conquistadas, los demás se establecieron fuera y paralelamente a ellas. El problema es el empleo de la historia escrita en los siglos XVI y XVII como testimonio de justificación, no como comprensión de las actividades americanas. Cada una de las sociedades conquistadores organizó —de acuerdo a su papel en el consorcio conflictivo de Europa—una justificación histórica diferente de su conquista. Puede discutirse la ejecución efectiva de los actos como el Requerimiento: ¿cómo entenderlo hoy, sin estudiar el testimonio del receptor? ¿cómo se hicieron entender los españoles en Cajamarca, cuando sus “traductores” habrían aprendido el español de los marineros en los barcos y las cantinas de los puertos? ¿Acaso podrían traducir nociones como Rey, Dinero, Justicia, Dios?

La explicación actual será insuficiente mientras no se tome en consideración la recepción por los conquistados de las declaraciones de principios, de los procedimientos diversos de establecimiento de cada una de las sociedades estudiadas en este libro; si no, la historia puede convertirse en una pura contemplación de la dominación. Es fácilmente confundible como prejuiciosa una diferenciación entre las colonizaciones católicas y protestantes, o sustentada en el sentido misional del estado español del XVI; podría dejar la impresión de una “justificación" similar a la que hacían los propios historiadores de aquellos tiempos.

El libro de Patricia Seed establece claras precisiones sustentadas en una propia tradición historiográfica bien asimilada. Debe producir discusión, en busca de una mejor comprensión de las formas como los distintos países europeos colonizaron América; requerirá siempre de una explicación cuidadosa de la recepción de cada modelo de colonización por las sociedades conquistadas, no sólo de la comprobación de la implantación de un determinado sistema colonial.