El distinguido antropólogo Juan Comas, español por nacimiento y mexicano por adopción, falleció repentinamente el 18 de enero de 1979, mientras laboraba en su oficina en la Ciudad Universitaria. En su vida, rica en realizaciones, se puede distinguir una doble forma de significado: el que se deriva de su actuación en España hasta 1939 y el de su trayectoria en México hasta su muerte.

Nacido en el pueblo de Alajor, Menorca, Baleares, España, en el seno de una familia de tendencias liberales, cursó en Madrid los últimos años del bachillerato. En la Escuela Normal se graduó luego como maestro. Algún tiempo después estudió pedagogía en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio. Interesado asimismo en la antropología, una vez obtenido su grado de pedagogo, se inscribió en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Central de Madrid. Viviendo en la Residencia de Estudiantes, convivió con figuras que habrían de tener gran significación en la historia de España, entre otros Federico García Lorca, Luis Buñuel, Rafael Alberti. Gracias a una beca que obtuvo de la Junta de Ampliación de Estudios pudo marchar, en 1927, a la Universidad de Ginebra. Allí realizó estudios de especialización en pedagogía y antropología. Entre sus maestros estuvieron Jean Piaget, Edouard Claparède, en lo que toca a la pedagogía, y Eugène Pitard, uno de los más distinguidos antropólogos físicos de la época.

De regreso en España en 1931, año de la proclamación de la República, colaboró de múltiples formas con el nuevo gobierno. Por una parte actuó como inspector en zonas escolares; por otra, inició sus primeros trabajos de investigación en antropología física. Al estallar la guerra civil en 1936, tuvo a su cargo misiones particularmente importantes. Desde la Dirección General de Primera Enseñanza se encargó de organizar colonias para niños refugiados, sobre todo en Francia, la Unión Soviética y México.

Su obligada salida de España en 1939 marcó el inicio de sus actividades en México. En este país habría de entregarse a tareas académicas, de investigación, docencia y difusión de la cultura. Fue uno de los profesores fundadores de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. En ella dio nuevos rumbos a la antropología física. Laboró asimismo, por cerca de quince años, en el Instituto Indigenista Interamericano al lado del doctor Manuel Gamio. Como secretario general de dicho instituto cuidó de la edición de las revistas América Indígena y Boletín Indigenista. Asimismo fue director, de 1943 a 1952, del Boletín Bibliográfico de Antropología Americana. Desde 1955 ocupó el cargo de investigador de tiempo completo, adscrito al Instituto de Investigaciones Históricas, de la Universidad Nacional. Gracias a sus gestiones se creó, en 1963, dentro de la misma universidad, una Sección de Investigaciones Antropológicas que, de nuevo, a promoción suya, pasó a convertirse en instituto en 1974. Con la capacidad de trabajo característica en él, participó en las tareas del doctorado en antropología y dio principio a una nueva revista Anales de Antropología, catorce de cuyos volúmenes él publicó.

En medio de todos estos quehaceres jamás interrumpió su trabajo docente y de investigación. A Juan Comas deben muchos su formación en antropología física. Sus investigaciones dieron lugar a numerosas publicaciones. Tan sólo recordaré aquí algunas de las que sacó a luz durante sus últimos años: Paleoantropología y evolución (1959); La antropología física en México 1943-1959 (1960); Una década de Congresos Internacionales de Americanistas, 1952-1962 (1964); Manual de antropología física (1966); Introducción a la prehistoria general (1971); Cien años de Congresos Internacionales de Americanistas (1974).

Su labor de investigación fue reconocida y comentada ampliamente. Varios de sus trabajos fueron asimismo objeto de traducciones, entre otras lenguas, al inglés, francés, italiano, ruso y aun al hindi. En junio de 1975 fue designado Investigador Emérito de la Universidad. En 1978 la Sociedad Americana de Antropología Aplicada le otorgó el premio Malinowsky y, ese mismo año, la Universidad Complutense de Madrid el Doctorado Honoris Causa.

La muerte de Juan Comas, de casi 79 años de edad, cortó de tajo sus múltiples quehaceres de docencia e investigación. Hasta sus últimos días laboró asiduamente y con ejemplar lucidez. Cuantos estuvimos cerca de él, lo recordamos como ejemplo y símbolo.

Author notes

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The author is Professor of History, Universidad Nacional Autónoma de México, Mexico City.