Abstract

Este artículo analiza el secuestro de Fernando Bohigas ocurrido en la ciudad de México en 1945. Este caso desató una serie de preocupaciones sobre la seguridad de los niños y sirvió a los medios de comunicación para difundir ideas xenofóbas, alentar al público mexicano a colaborar con la policía, reforzar las ideas tradicionales sobre la maternidad y producir nuevas ansiedades en torno al cuidado de los niños. Todo esto terminó restringiendo la posición social de niños y niñas en la dinámica urbana, su derecho a la autonomía y a la ciudad. En el contexto de acelerada urbanización de la ciudad de México, el peligro se materializó en un grupo heterogéneo de sujetos riesgosos: los robachicos, imposibles de identificar a simple vista, pero depositarios de una serie de estereotipos vinculados al peligro, la otredad y la extranjería.

You do not currently have access to this content.