Resumen

Las datos tomados de una tablo especial delcenso de 1960 en la cual se clasifican en forma cruzada lo sestados de nacimiento y de residencia en 1955 y el estado de residencia en 1960, permiten examinar las inferencias relacionadas con el papely las características de las migraciones de retorno y su in fluencia en las tasas de migración neta. Estas inferencias se desarrollan a base de análisis anteriores de las series históricas de las migraciones interestatales durante el periodo comprendido entre 1870 y 1950 y de las estadísticas sobre la migración bruta durante ciertos períodos recientes. Los nuevos datos, la mayoría de los cuales debe analizarse por divisiones, indican que:

  1. Los migrantes primarios (personas que en 1955 residían en su estado de nacimento y en cualquiera otra parte en 1960), forman el grueso de las migraciones interestatales e intraestatales y constituyen el principal elemento determinante de la dirección dominante de los corrientes migratorias.

  2. Los migrantes de retorno (personas que en 1955 vivían fuera de su estado de nacimiento, pero que en 1960 residían en él), tienden a moverse en contra de la dirección dominante o prevaleciente de las corrientes migratorias.

  3. Las migraciones de retorno constituyen una proporción mayor de las migraciones de sentido contrario que de las migraciones dominantes.

  4. Los migrantes secundarios (personas queen 1955 vivían fuera de su estado de nacimiento y en un estado distinto en 1960), se mueven preponderantemente siguiendo las corrientes migratorias dominantes, pero, al igual que los migrantes de retorno, pesan más en las migraciones de sentido contrario que en las migraciones dominantes.

  5. Los migrantes secundarios y de retorno son más viejos que los primarios. Un migrante no puede ser un migrante de retorno o un migrante secundario sino deepués de haber sido un migrante primario.

  6. Debido a queen conjunto los migrantes de retorno y los migrantes secundarios constituyen una mayor proporción de las migraciones en sentido contrario que de la migraciones dominantes, las migraciones en sentido contrario presentan una edad media algo más elevada que las migraciones dominantes y las tasas alcanzan su ápice en un grupo de edad más avanzada, siendo el diferencial de los máximos resultado directo de las migraciones de retorno.

  7. La diferencia entre las tasas de migración dominante y de migración de retorno, tasas de corriente neta en el sentido de las corrientes dominantes, muestra un máximo acentuado en la edad de movilidad máxima (20–24 años en 1960) y una depresión en la edad en que las tasas de retorno alcanzan su máximo (25–29 añ en 1960).

Estas comprobaciones tienden a confirmar las hipótesis anteriores, pero la existencia de importantes corrientes migratorias unidas al movimiento de ingreso a las fuerzas armadas y de retiro de las mismas y de una considerable migración vinculada al retiro, constituyen condiciones especiales que arrojan algunas dudas acerca de aquellos elementos de los datos de 1960 que son confirmativos con respecto a las hipotesis y aquellos queno lo son. Se espera queel análisis de los datos relativos a las mujeres y a los migrantes de color, quienes se ven menos afectados por estas condiciones, y el análisis de los movimientos dominante y de retorno en corrientes individuales entre divisiones internasde los estados permitan conocer mas a fondo el problema que significa medir la importancia y los efecioe de las migraciones de retorno.

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References

1
Population Redistribution and Economic Growth, United States, 1870–1950, Vol. I: Methodological Considerations and Reference Tables, by Everett S. Lee, Ann Ratner Miller, Carol P. Brainerd, and Richard A. Easterlin;Vol. II: Analyses of Economic Change, by Simon Kuznets, Ann Ratner Miller, and Richard A. Easterlin;Vol. III: Demographic Analyses and Interrelations, by Hope T. Eldridge and Dorothy Swaine Thomas (Philadelphia; American Philosophical Society, 1957, 1960, 1964).
2
They are somewhat further developed in an article entitled “The Influence of Return Migration upon Rates of Net Migration,” published in theBulletin of the International Statistical Institute, vol. XL (Proceedings of the 34th Session, Ottawa, 1963 Book 1), pp. 321–49.
3
For adopting the terms “primary” and “secondary,” apologies are due to Henry S. Shryock, Jr., who has used them in a different sense in his recently published book,Population Mobility within the United States (Community and Family Study Center, University of Chicago, 1964).

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